miércoles, 16 de diciembre de 2009

El virgen

José tenía 30 años y era virgen. Las cuestiones del sexo constituían un territorio desconocido para sus prolijos pies, aunque sus hormonas clamaban suplicantes por algún cuerpo hospitalario que albergara tanta lujuria contenida. José miraba mujeres, pero no las tocaba. Sentía temor al rechazo de tantas féminas alborotadas y no tanto que parecían olfatear en el aire su condición de inmaculado, que ninguno de sus amigos había confirmado con certeza, aunque era el comentario obligado cada vez que José faltaba al asado de los jueves.
Hasta que José conoció a Isaura y sintió que la planicie de sus días de abstinencia sexual llegaban al final. Isaura ocupaba sus pensamientos y sentimientos: salían juntos al cine, a las discotecas, paseaban en canoa, en tren y en sulky.
Aunque José pudo conocer sus insinuantes curvas por arriba del vestido, Isaura era una mujer arisca y poderosa, que no permitía que José saciara sus ansias en ella. Quería llegar virgen al matrimonio. La decisión era irrevocable.
Diez largos e interminables años tuvo que esperar José para el debut. Su mamá lo llamaba dos veces por semana para ver si lograba convencer a Isaura, pero “no pasó nada”, le contaba José.
Sin embargo, todavía se comenta que luego de la noche de bodas, los vecinos de habitación debieron llamar una ambulancia para José, que se había descompensado con el esfuerzo. Cinco inyecciones le aplicaron para devolverle la hidratación, pero a José no le importaba nada. Se dice que es el único hombre que asegura que después del casamiento volvió a nacer.

2 comentarios:

Eleanor Rigby dijo...

genial!! >Viregen a los 40...!!!Y se hacía la difícil Isaura, je.
Muy bueno, en serio sucedió???

Noralí dijo...

Claro que sí, aunque hay detalles aumentados! Te quiero mucho, está buenisimo tu blog.